viernes, 20 de octubre de 2017

10 consejos para lograr que nuestros hijos nos hagan caso


Obedecer una orden es un aprendizaje por el que todos los niños deben pasar. Los dos factores que están involucrados en la disciplina del niño es su propio desarrollo evolutivo y el criterio que utilicen sus padres para ponerle límites. Os propongo 10 consejos para lograr que vuestros hijos obedezcan.
En los primeros años, los niños simplemente no saben lo que está bien y lo que está mal. Cuando le pedimos a nuestro hijo que haga o no haga algo, le estamos demarcando ese camino. Obedecer una orden también implica que los pequeños puedan dejar de lado sus propios deseos, tolerar esa frustración y ejecutar la conducta que nosotros, los padres, les estamos pidiendo que hagan. Algo no muy fácil, ya que involucra una pugna entre los deseos del niño y de su madre o padre, y que requiere de mucha paciencia y de un aprendizaje continuo.
Aquí os dejo los diez consejos para enseñar a nuestros hijos a obedecernos.

1. Repetir… ¡varias veces!                                    

Repetir una y otra vez, es la regla y no la excepción. Cuando le demos una orden, lo más probable es que tengamos que repetirla varias veces. Lo mismo sucede cuando estamos tratando de enseñarle algo que forma parte de un hábito. Este es el punto que pone a prueba la paciencia de muchos papás…

2. Mirarlo a los ojos cuando le hablamos.

El contacto ocular es un aspecto importante de la comunicación con otros seres humanos. No es lo mismo gritarle desde otra habitación de la casa que queremos que guarde sus juguetes, que tomar al niño de la mano, llevarlo hacia el canasto de guardado, mirarlo a los ojos y decirle: “Tomi, por favor, guardá tus juguetes.”

3. Mostrarle la conducta que deseamos que haga.

Los niños pequeños aprenden a realizar conductas copiando las nuestras. En la medida de lo posible y si la situación lo permite, mostrarle cómo se hace lo que le estamos pidiendo que haga. Volviendo al ejemplo de ordenar los juguetes, podemos ponernos como modelos y empezar guardando algunos, mientras le indicamos que haga lo mismo. Podemos, incluso, darle un juguete en su mano, y llevarlo hacia el canasto para que él mismo lo haga.

4. Felicitarlo siempre.

El reconocimiento es fundamental en la adquisición de nuevas conductas. Si le mostramos a nuestro hijo que lo que hizo estuvo bien, que lo valoramos y que nos importa mucho, es muy probable que lo repita en el futuro. Hay que felicitarlo con palabras, darle besos, hacerle una caricia y, de vez en cuando, darle un premio, no sólo cuando hace la conducta completa, sino también cuando realiza intentos por alcanzarla. También es muy importante aprender a observar cuando el niño está haciendo algo positivo espontáneamente, sin que se lo hayamos pedido, reforzándolo y felicitándolo por ese logro.

5. Hacer que los juguetes se conviertan en premios.

Los premios materiales no son necesarios cada vez que el niño obedece. No queremos que el niño aprenda a obedecer sólo si hay un premio de por medio. Sin embargo, es bueno que cuando le compramos un juguete, se lo demos a manera de premio luego de que haya hecho algo positivo, o que nos haya obedecido en algo. Esto tiene un objetivo doble: por un lado, recompensar una conducta positiva de vez en cuando y, por el otro, hacer que los juguetes se conviertan en algo más que sólo juguetes.

6. No gritarle.

Es necesario hablar con firmeza, pero en un tono de voz normal. Gritar sólo hará que el niño se predisponga de mala manera a hacer lo que le estamos pidiendo.

7. Tener cuidado con el lenguaje.

Las palabras que usamos son importantes para transmitir la orden que queremos dar. No es recomendable decir “NO” todo el tiempo, ni usar el modo imperativo de manera excesiva. A las personas nos gusta que nos pidan las cosas de buena manera: a los niños también.

8. No amenazar.

El recurso de la amenaza no suele surtir efecto, especialmente con niños pequeños. Mucho menos, amenazarlos con castigos que no estamos dispuestos a cumplir luego. Eso hace que nuestra palabra pierda valor.

9. Disciplinar al niño, si. Descuidar la relación, no.

La relación entre padres e hijos debe ser cuidada. Ejercer la disciplina de manera abusiva sistemáticamente, con el sólo objetivo de que el niño escuche y obedezca, puede funcionar, pero en detrimento de la relación. Lo mismo sucederá si los límites son puestos de manera inconsistente. La obediencia bien impartida ayudará al niño a poder autocontrolarse y a internalizar los límites que lo ayudarán a desarrollarse como un adulto responsable.

10. Saber que no siempre obedecerá…


Es simplemente así. Nuestras expectativas como padres deben ser realistas, ya que lograr que los pequeños nos obedezcan depende, entre otras cosas, de su propio desarrollo evolutivo. A medida que el niño desarrolla la comprensión, el lenguaje y conductas por imitación, cada vez irá comprendiendo consignas más complejas. Aquí somos los padres los que debemos trabajar nuestra propia tolerancia a la frustración y no pretender que el niño haga caso el cien por ciento de las veces. Los niños pequeños necesitan aprender a escucharnos, y a comprender que sus conductas tienen consecuencias. Requiere de un largo proceso de aprendizaje internalizar las pautas que les vamos marcando.
Este artículo está escrito por profesionales en educación,no es mio.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Niños y niñas inquietos.

 10 Claves para ayudarles a canalizar su energía.


Los niños y niñas inquietos, son muy nerviosos, no paran de moverse, tienen mucha energía y tienen que sacar esa energía en forma de acción. Cuando esto ocurre, la familia no para, el pequeño está constantemente en movimiento, juega, está en actividad constante, rompe cosas, y pone de los nervios a los adultos que le rodean. Esto hace que normalmente las situaciones acaben en conflicto.
Es normal que los pequeños muestren vitalidad y sean activos, no debemos preocuparnos demasiado por ello, pero al mismo tiempo es fundamental que desarrollen hábitos adecuados y sanos para emplear esa energía de forma productiva.

¿Por qué son tan inquietos?

Los niños y niñas nerviosos, son muy activos, debemos entender que no es su intención molestar a los demás. Estos niños tienen mucha tensión, y necesitan canalizarla de alguna forma. La inquietud es su manera de descargar tensión. Es necesario para ellos sacar esa activación que llevan dentro.
Los niños y niñas están descubriendo el mundo, todo les llama la atención y despierta su curiosidad, todo es asombroso, las cosas nuevas les causan excitación.
También determinadas situaciones de tensión, como el miedo, la sorpresa e incluso la alegría le causaran tensión y esta tiende a salir fuera en forma de conducta inquieta. Es importante que aprendan a canalizar esa tensión y sacarla con otras manifestaciones de conducta más adecuadas y productivas.
Toda esa vitalidad puede ser buena y provechosa para ellos, pero la están empleando en acciones poco adecuadas, desaprovechando las posibilidades que les proporciona.

10 CLAVES PARA TRATAR A LOS NIÑOS Y NIÑAS INQUIETOS

1.      Favorece el hábito de estar quietos y tranquilos un rato.
Busca actividades tranquilas y agradables e interesantes para el niño o niña, puede ser la lectura de un cuento, un juego de mesa, etc. Trata de habituarlo diariamente a realizar esta actividad durante un rato. Comienza por intervalos cortos de tiempo y a medida que adquiera el hábito, podemos ir subiendo los tiempos.
2.      Haz de ejemplo y No pierdas los nervios, entiende que no pueden evitarlo.
Se comprensivo con ellos y actúa como modelo. Cuando el pequeño está inquieto es habitual que las personas que le rodean se pongan nerviosas también y respondan con poca calma, debemos mantener la calma en todo momento. Los niños y niñas aprenden mucho de lo que ven.
3.      Ayúdale a que canalice su energía de forma positiva.
Busca alguna actividad con la que pueda descargar su tensión. Si pretendemos que el pequeño este en casa toda la tarde viendo la tele, no descargará esa tensión y se mostrará inquieto. Practica algún deporte con él, llévale a montar en bici, al parque, o cualquier deporte que le interese.
4.      Practica técnicas de relajación.
Es bueno emplear en determinados momentos en los que no se pueda descargar la tensión con otra actividad, técnicas de relajación. Le enseñamos de esta forma una conducta alternativa que le ayuda a relajarse y descargar los nervios.
5.      Ayúdale a relajarse con un clima tranquilo y relajado en casa.
Si el clima familiar es tenso, el pequeño vivirá en un ambiente de tensión y estará nervioso, al igual que él nos contagia los nervios a nosotros, las situaciones de tensión hacen que este nervioso.
6.      Refuerza al pequeño cuando este calmado.
Cuando el niño o niña este calmado, reforzaremos esta conducta prestándole atención, verbalizando lo contentos que estamos hoy que podemos hacer determinadas cosas, como trabajar, leer, etc.
7.      No le etiquetes como inquieto o malo por ello.
Entiende que no puede evitarlo, enséñale a canalizarlo de otra manera, pero no hagas que se sienta mal por algo que va en su forma de ser. Hazle saber que lo que te molesta es su comportamiento, y porque te molesta, no el pequeño en cuestión.
8.      No refuerces su conducta cuando esta está demasiado nervioso.
En muchas ocasiones cuando el niño o niña está nervioso le prestamos más atención, de esta manera estamos reforzando su comportamiento. Debemos intentar no prestarle mucha atención cuando este muy inquieto.
9.      Fomenta su atención con diferentes actividades tranquilas,  puzles, cuentos, juegos de mesa, busca las diferencias, etc.
10.  Anímale a que termine las actividades que realiza.
Los pequeños inquietos tienden a no parar y a cambiar de actividad constantemente. Es importante que le animemos a finalizar las actividades, como rutina de acción.

ESTE ARTÍCULO ESTÁ ESCRITO POR PROFESIONALES DE LA EDUCACIÓN,YO SOLO CORROBORO  Y PUBLICO ESPERANDO OS SEA ÚTIL.

viernes, 6 de octubre de 2017

    
       La mentira en los niños/as

Este artículo está escrito por personas dedicadas a la educación, no es personal pero lo publico con la intención de que lo trabajéis en casa con ellos ya que es una edad muy propicia en la que los niños/as se valen de la fantasía y la mentira para hacerse valer, evitar castigos,….
Por favor, hablar mucho con los niños y diferenciar cuando os dicen la verdad o cuando os engañan para conseguir algo (aprobación, cariño, pena,…..).


La mentira en los niños y niñas: La mentira es un mecanismo de defensa de las personas. Es algo natural en nuestra especie, que cumple varias funciones como proteger la autoestima, el anhelo de ser aceptado y amado, evitar que nos juzguen, proteger la intimidad, obtener lo que se desea, etc.
Es un falso mecanismo de defensa, ya que la mentira nos atrapa en sí misma. Nos lleva al autoengaño y al desequilibrio y malestar emocional. La sinceridad, por lo tanto nos libera y nos aporta salud emocional.
Las mentiras son por desgracia, algo habitual en el ser humano. En ocasiones sin saber muy bien porque se produce el mecanismo que nos hace mentir. Es un mecanismo de defensa y de protección. Pero aunque sea algo natural y en cierto modo adaptativo, mentir no es bueno, en el sentido de que la mentira nos atrapa y nos hace no afrontar realidades.
Es fundamental fomentar en los más pequeños el hábito de decir la verdad, para que lo generalicen en su futuro. Ya que ser capaz de decir la verdad y asumir la realidad es muy importante para el desarrollo emocional sano, para la autoestima y para las relaciones sociales.
¿POR QUÉ MIENTEN LOS NIÑOS Y NIÑAS?
Todos los niños y niñas pequeños en algún momento de su desarrollo mienten. Tenemos que ver diferentes tipos y causas de las mentiras de los niños y niñas. Algunas de estas mentiras son naturales y apropiadas, ya que tienen que ver con el mundo de fantasía de los niños. En todo caso son etapas comunes, pero debemos prestar atención a que éstas no se generalicen y se transformen en hábito.

Diferentes tipos de la mentira en los niños y niñas

§  Antes de los 5 años, existen unas mentiras, que son naturales y sin intención, su fantasía natural y espontanea, se mezcla con la realidad. Una mentira no tiene más importancia, pero cuando se mantiene pasada esta edad y se convierte en algo habitual, hay que intervenir, puede ser un mecanismo de defensa para mantener la autoestima.
§  Mentira intencionada, sabiendo que están mintiendo y con alguna intención, como:
§  Librarse de un castigo. “ Tengo que decir que yo no he sido, para que no me castiguen”
§  Conseguir algo que quieren o evitar algo que no quieren. “Si digo que he hecho los deberes, conseguiré un premio”
§  Miedos. “Esto me da miedo, invento algo, una realidad que no me de miedo”
§  Necesidad de aparentar. “Yo no quiero ser inferior, cuento esto para aparentar ser como los demás o mejor”
§  Imitación de otras personas que mienten. “Mis papás mintieron en esto, es bueno mentir en determinadas situaciones”
§  Mantener la estabilidad. “Si cuento esto, las cosas van a cambiar”
§  Necesidad de ser aceptado y amado. “Si me muestro como desean y oculto lo que no les gusta me aceptaran”
§  Dificultad para asumir la realidad. “Esto que estoy viviendo no me gusta, no es como debería ser, mejor es de esta otra manera”
En estos casos, debemos indagar cual es la causa de la mentira e intervenir. En determinados casos puede llevar detrás un problema mucho mayor que la mentira en sí; en otros casos es un mal hábito que es importante eliminar. Ya que mentir ante cosas como evitar un castigo, puede no tener demasiada importancia, pero si esta conducta se generaliza, ante problemas mayores el niño o niña tendera a mentir, a ocultar lo que le ha pasado y no podremos ayudarle.
"¿Qué podemos hacer para evitar la mentira en los niños y niñas?”
§  Sirve de ejemplo desde el principio. No mientas, que los pequeños vean como por complicado que sea decimos la verdad. Utiliza un estilo de comunicación asertiva consistente en ser sincero pero sin dañar a los otros. Afronta la realidad y cuenta las cosas como son.
§  Proporciona un clima de confianza. Procura no juzgar al pequeño cuando éste es sincero. Es importante que los niños y niñas crezcan en un ambiente donde se sientan seguros para contar lo que piensan y sienten, sin miedo a ser juzgados o perder la estima de sus seres queridos.
§  Habla con ellos y explícales la diferencia entre la mentira y la verdad. Y las consecuencias de ser mentiroso y de ser sincero. Puedes emplear cuentos, anécdotas, ejemplos, etc.
§  Refuerza la sinceridad. Cuando el pequeño nos diga la verdad, aunque esta implique reconocer algún mal comportamiento, debemos reforzar al niño o niña por su sinceridad. Explicarle que no nos gusta la conducta que ha hecho pero que estamos contentos y orgullosos porque ha dicho la verdad. Esto no quiere decir que se libre del castigo por la mala conducta. Se castiga la mala conducta pero se premia la sinceridad.
§  No le mientas. Es habitual que ante determinadas cuestiones evitemos decir la verdad a los pequeños para protegerlos y no hacerlos sufrir. Es importante evitar estas mentiras, podemos suavizárselas al niño/a, comunicarle lo que sea de manera asertiva, pero nunca engañarle.
La mentira en los niños y niñas
Cuando el niño o la niña mienten, ¿Qué  podemos hacer?
§  Primero es importante saber cuando están mintiendo. Si el niño miente no se mostrará relajado, y cuando le preguntemos no sabrá que responder.
§  Si descubrimos una mentira, no debemos reaccionar de forma desproporcionada. Habla con él en privado y no en público, si le descubres su mentira en público se sentirá abochornado y probablemente aprenda cómo hacerlo para no ser descubierto la próxima vez.
§  Habla con él, pregúntale, e intenta comprender porque miente el pequeño. De esta forma le demuestras, tu comprensión, no se siente juzgado, no teme perder la aceptación y el afecto y se sentirá seguro para decir la verdad.

§  Dependiendo de la causa de su engaño, actuaremos de un modo u otro. En todo caso debemos explicar al pequeño que decir la verdad es bueno. Qué todos hacemos cosas o nos suceden cosas que no nos gustan. Pero que no pasa nada, que debemos ser sinceros y asumir lo que hemos hecho o lo que nos ha pasado. Qué la gente le aceptará con sus defectos o con lo que haya hecho mal, pero que debe contarlo para que los demás puedan confiar en él y puedan ayudarle, aconsejarle o apoyarle.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Niños y niñas de 4 a 5 años. ¿Cómo son?


Características Evolutivas.
Los niños de 4 años están repletos de energía. Quien tenga un niño de esta edad sabe que son inagotables, deseosos de aprender por sí mismos y con ganas de participar en las tareas de casa ayudando en todo lo que puedan, y se muestran mucho más independientes. Pero también son inestables emocionalmente, pasan de la risa al llanto con mucha facilidad y aparecen de nuevo las rabietas, es lo que llamamos pequeña adolescencia.

En su desarrollo físico y motriz observamos:

  • Muestran mayor coordinación en sus movimientos corporales.
  • Pueden recoger un balón en movimiento.
  • Su sentido del equilibrio mejora y pueden andar ya a la pata coja manteniendo el equilibrio sobre un pie. Se trata de un hito importante respecto a la anterior etapa.
  • Tienen mayor habilidad en la motricidad fina de sus dedos.
  • Puede recortar con tijeras.
  • Son capaces de vestirse y desvestirse sin ayuda. Lavarse los dientes, la cara y las manos. Los padres debemos fomentar estos hábitos de autonomía.

En cuanto a su lenguaje:

  • Son capaces de expresar verbalmente su estado de ánimo “estoy enfadado”, también sus necesidades personales y deseos. Y obviamente, intentan satisfacerlos.
  • Son capaces de combinar oraciones cortas.
  • Les entusiasma hablar con los adultos y vuelve a aparecer otra etapa del “¿Por qué?”. Preguntan por todo aquello que despierta su curiosidad y les inquieta. Es importante responderles siempre con la verdad. Es nuestra función como padres, ya que de este modo les estamos enseñando a pensar y a hacerse una idea del mundo en el que vive.
  • Les divierten las adivinanzas, chistes y juegos de palabras.
  • Muestran dificultad utilizando los tiempos verbales, por ejemplo es común oírles decir: “ya sabo” por “ya se”.
  • Entienden el argumento de algunos cuentos sencillos. 

A nivel conductual y emocional:

  • A esta edad los niños son egocéntricos, y quieren que el mundo gire a su alrededor, pero ya son capaces de compartir juegos y juguetes con otros amigos o compañeros.
  • Participan en juegos con otros niños de su misma edad y les gusta su compañía.
  • Empiezan a mostrarse independiente, pero es normal que en ocasiones muestren ciertas inseguridades ante situaciones y personas desconocidas.
  • Necesitan sentirse importantes para las personas de su entorno.
  • Reconocen las emociones y sentimientos de los demás.
  • Muestran actitudes de protección ante los más pequeños.
  • Les gusta hacer encargos y asumir responsabilidades en las tareas domésticas y escolares. De aquí que sean importante la figura de los “encargados” en las aulas.
  • Les gusta que los elogien cuando hacen las cosas bien, pero todavía no son capaces de reconocer sus errores.
  • Son fantasiosos y es probable que tengan algún amigo imaginario. Esta es la edad en la que aparecen con mayor frecuencia.
  • Mezclan fantasía con realidad.
  • Son capaces de interrumpir una tarea que les interesa y volver a retomarla después.
  • Aunque empiezan a controlar en cierto sentido su conducta y sus impulsos, es frecuente que vuelvan a aparecer las rabietas. Quieren imponer sus deseos desafiando a los padres, y aquí debemos seguir actuando con paciencia y mano izquierda, recordemos que son todavía muy pequeños y que nosotros como adultos los estamos educando.
Los artículos que plasmo en el blog son escritos por especialistas en educación.


viernes, 22 de septiembre de 2017

FAMILIAS.....





Hola familias !

      Os doy la bienvenida al nuevo curso 2017/18 espero seguir descubriendo ,junto a vuestros pequeños,cosas nuevas de manera divertida.
Os invito a participar,como en el curso pasado,en todo aquello en lo que queráis. Yo seguiré aportando mi pequeño granito de arena a través de las publicaciones que realice todos los viernes en este blog.
Espero que os guste y os sean de utilidad.

                               


lunes, 26 de junio de 2017

Actividades infantiles para las vacaciones


    En vacaciones los niños desarrollan nuevas habilidades

Aprovechar las vacaciones para realizar actividades infantiles con los niños es muy beneficioso para ellos. Los niños pasan más tiempo en casa y eso puede representar un poco de inquietud para los padres que tendrán a su cargo la distracción de sus hijos. Llegarán llenos de energía, y con personalidades e intereses distintos y, por lo tanto, lo mejor es prepararnos.

Cómo deben ser los juegos de los niños en vacaciones

Las actividades infantiles para las vacaciones aumentan la diversión, afianzan los progresos y desarrollan nuevas habilidades. Hemos preparado algunas sugerencias para que todos os paséis muy bien en vacaciones, pero ante todo, es necesario que no olvidéis de tres reglas básicas.
1. Desarrollo lúdico. Propón actividades que siempre sean un juego. 
2.
 Afán de superación. Alégrate con los logros, avances y mejoras de tu hijo. 
3.
 Metas. Anímale a concluir objetivos y, cuando lo consigas, prémiale con una actividad especial (cine, paseos, excursión, etc.)
Juegos que desarrollan la motricidad del niño y bebé
- Natación: anima a tu hijo a nadar. Es un deporte muy completo, tanto física como psicológicamente.
- Juegos que estimulen las habilidades motoras (
bicicleta, pelotas, comba y cuerda) 
-
 Dibujar (animales, cuentos, momento familiar y paisajes). 
-
 Colorear con distintos tipos de pintura (lápiz de color, cera, témpera). 
- Recortar y punzar (revistas, fotos, papel de seda, cartulina, rollos de papel higiénico).
 
- Modelar
 plastilina, masa de pan y arcilla. 
- Montar en bicicleta sin los ruedines.
 
- Aprender a caminar en
 patines. 
- Caminar, correr y saltar, por la playa y, campo
 
- Jugar al "Corro de la patata".
 
- Caminar en contacto con la naturaleza.
Actividades infantiles para el desarrollo intelectual del los niños y bebés

- Hablar mucho con los padres, amigos, familiares, vecinos, haciendo hincapié en: escuchar; esperar turno para intervenir; pedir por favor, saludar; pronunciar las palabras correctamente; formar frases bien estructuradas; relatar hechos e acontecimientos. 
- Escuchar
 cuentos o historias. 
- Escuchar música.
 
- Leer imágenes (para aumentar su vocabulario).
 
-
 Leer cuentos sencillos. 
- Inventar, dibujar y escribir (
poesías, cuentos, cartas a los amigos). 
- Adornar folios usando variados materiales.
 
- Jugar a la 'cadena' de palabras. Ejemplo: a un grupo de tres o más niños, uno dice una palabra, el siguiente dice la palabra del anterior y añade otra, etc. Va abandonando el juego el niño que no consiga añadir palabras nuevas.
 
- Jugar al ahorcado.
 
- Jugar al "Veo-Veo".
 
- Inventar frases de 3, 4, 5, o más palabras.
 
- Jugar a emparejar cartas o fichas.
 
- Jugar con los números.
 
- Jugar a parchís, la oca, las tres en raya, dominó, y a otros
 juegos de mesa. 
- Montar un
 puzle gigante entre todos de la familia 
-
 Dormir
 mucho.

Pero lo más importante,  con o sin realizar actividades es :PASAR EL MAYOR TIEMPO POSIBLE CON ELLOS Y DARLES MUCHO AMOR.

Los artículos que publico en el blog son escritos por especialistas en educación.